GOLPE A TRÁFICO DE MIGRANTES

13 mayo, 2017

DetenidosTras una investigación de casi tres meses, un equipo especializado de la Policía de Investigaciones en delitos de tráfico ilícito de migrantes y trata de personas, junto a la Fiscalía de Arica, desarticuló una banda criminal que facilitaba el ingreso ilegal de extranjeros a Chile desde el Perú.
La PDI detuvo durante la tarde del jueves pasado, en el Complejo Fronterizo Chacalluta, a los principales imputados de esta organización, una chilena de 48 años y un peruano de 49, quienes por aproximadamente 300 dólares americanos, captaban a extranjeros en Tacna y facilitaban su ingreso a Chile, buscando eludir los controles de este paso internacional.
En su investigación la PDI logró fundamentar la responsabilidad de esta pareja en cuatro casos de tráfico de migrantes, lo que derivó en una orden de detención emanada del Juzgado de Garantía de Arica. Se trata de dos dominicanos (24 y 43 años), un colombiano (36) y un peruano (26).
El prefecto Mauricio Luco, jefe de la Prefectura de Extranjería y Policía Internacional y también del equipo que investigó los movimientos de estos sujetos, explicó que “a través de un trabajo de inteligencia policial y análisis criminal de casi tres meses, se estableció que los principales inculpados transitaban a diario por el paso Chacalluta. Lo hacían un promedio de dos veces al día, tanto de ida al Perú como de vuelta hacia Chile. En la mayoría de las oportunidades actuaban prestando servicios de transporte informal o pirata del recorrido Tacna-Arica”.
Tanto el peruano como la chilena pactaban -con idénticas atribuciones dentro de la organización criminal- las negociaciones con los extranjeros, para lo cual utilizaban un lenguaje directo, sin esconder su rol dentro de esta operación. Esto lo hacían en forma presencial y por teléfono.
“Antes de ingresar a la zona fronteriza los imputados preparaban a los extranjeros, les infundían confianza en el proceso, les daban instrucciones sobre lo que debían hacer y cuáles eran las señales que debían esperar”, explicó el prefecto Luco.
En la frontera los movimientos de la pareja eran rápidos. Se trasladaban en distintos vehículos. No se hablaban ni juntaban, solo hacían contacto visual y se comunicaban a través de señales propias, para evitar ser detectados.
Tras cruzar La Concordia, dejaban a sus pasajeros en las cercanías de los terminales nacional e internacional de Arica, evitando llegar hasta estos paraderos.
Este caso fue investigado por un equipo de la PDI creado en febrero de este año para indagar a fondo los delitos de trata de personas y tráfico ilícito de migrantes en el extremo norte de Chile.
Los dos detenidos de este caso se acogieron a su derecho a guardar silencio.
El viernes la Fiscalía formalizó a ambos en calidad de autores del delito de tráfico de migrantes reiterado. Por su parte, el Juzgado de Garantía de Arica estableció un plazo de cierre de la investigación de cien días y decretó contra los imputados las medidas cautelares de arraigo nacional y firma mensual.
Los detectives llevaron a cabo la detención cuando los blancos de la investigación policial se disponían a salir de Chile, a bordo de un furgón que en el portamaletas ocultaba, entre diversos bolsos de equipaje, a dos mujeres adultas y un menor de nacionalidad peruanos.
Por este traslado –que no constituye exactamente tráfico de migrantes, porque se realizaba en dirección al Perú (la Ley define el tráfico como la facilitación del ingreso ilegal a Chile), pero sí una infracción al Reglamento de Extranjería- la banda había cobrado cien mil pesos por cada uno de los pasajeros. No obstante ello, el negocio ilícito más lucrativo se hacía en sentido contrario.